Soñadora


En mis recuerdos, puedo ver a una niña soñadora, sumergida entre libros y pinceles. Esa niña, un día algo curiosa entro a la pequeña biblioteca de su cuidad y allí encontró un rincón para soñar, fue su refugio. Un refugio lleno de historias, un mundo mágico por explorar. Llenándose del aroma de los viejos libros, y acariciando sus páginas desgastadas.

Cada libro que la impresionaba, era un salto fuera de su realidad, dónde podía soñar. En sus sueños las letras se mezclaban, saltaban, giraban, unas se hacían grandes y otras pequeñitas, letras que daban formas a seres inquietantes, desbordados de una loca magia, cargados de penas, de alegrías, de tristezas, y de amor para dar, y algunos de esos seres eran solitarios, incluso la letras en su danza creaban seres llenos de maldad...

Su primer encuentro fue con el libro llamado Memoria de una Geisha, dónde Chiyo, saltando de las páginas directo a sueños, se convirtió en su amiga, ambas lloraban abrazadas. Y la niña al despertar, podía ver como las páginas estaban inundadas por gotitas de sal. Luego llegó Rayuela, donde la niña se encontró con la Maga, algo ingenua y tierna, ambas se fueron a conocer París, y jugaban en decidir cuál sería el mejor final para Rayuela, y se reían de las locuras de ese Cortázar... También la niña se topo con Borges, García Márquez y con otros más... No solo se conformaba con los libros de literatura, también se perdía entre los estantes llenos de libros de historia universal, imaginaba viajar al pasado y así conocer a cada hombre y mujer, que habían dejado un pesado escrito en la historia de la humanidad... Esa niña aún de grande no ha dejado de soñar, sueña ahora por crear con tinta y acuarelas historias, cargadas de emociones, que la hagan reír y también llorar... Y mientras recuerdo a esa niña pequeñita, las lágrimas no dejan de brotar, lágrimas que dan paso no solo a la tristeza sino también a la alegría y a nuevos sueños por hallar...

Comentarios

Entradas populares